Peloteros Venezolanos también padecen la hiperinflación



Por tres cuartos de siglo, el béisbol ha sido una de las principales fuentes de alegría del pueblo venezolano, y en décadas recientes, una plataforma honrada para que cientos de chicos humildes y sus familiares hayan salido de la pobreza extrema y pudieran avanzar en la escala social del país.

de las peores crisis económicas y políticas de su historia. Una debacle que ha visto reducir su producto interno bruto en un 30% en los últimos dos años y que disparó la inflación por encima del 2,400% solamente en el 2017, de acuerdo a datos del Fondo Monetario Internacional.

El béisbol y sus protagonistas no son inmunes a una crisis que ha disparado el precio del dólar hasta el séptimo cielo y ha reducido el valor del bolívar a su nivel más bajo de todos los tiempos. Como en el resto del béisbol profesional caribeño, en la pelota venezolana todo se calcula en dólares, pero a diferencias de los otros circuitos, allí se paga mayormente en bolívares.

Peor aún, debido a la crisis, las oscilaciones en el valor del dinero son tan imprevisibles como el destino final de un pitcheo de nudillo. En octubre del 2017 un dólar se cotizaba en 20,000 bolívares y para la segunda semana de febrero estaba en 232,000, en el mercado negro, el que controla el mercado en Venezuela.

Luego de un generoso aumento de un 40% en diciembre, el salario mínimo en Venezuela aumentó a 248,510 bolívares.

“Es un tema bastante complicado porque la inflación en Venezuela es algo que pareciera que no tiene ninguna barrera que la pueda detener”, dijo el miércoles Omar López, el manager de los Caribes de Anzoátegui, los campeones de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) y representantes del país en la Serie del Caribe Jalisco 2018, que se juega en Guadalajara, México.

“Un pelotero que firmó un contrato en septiembre u octubre, obviamente en bolívares, ya a las tres semanas estaba ganando mucho menos porque los costos de las cosas subieron de una manera imposible de lidiar”, dijo López.

“Soy testigo de los casos de varios peloteros a los que tuvimos que hacer ajustes salariales en dos y tres ocasiones durante la temporada debido a que el valor de lo que ellos ganaban al principio, no era el mismo valor en diciembre”, agregó el capataz.

En tres ocasiones, la liga debió revisar el dinero de dieta que se le paga a equipos cuando juegan fuera de casa. Y en medio del torneo, los equipos tuvieron que actualizar los precios de las boletas.

La realidad es que la LVBP pudo montar el torneo 2017-18 debido a la ayuda del gobierno venezolano, que entregó a la liga $10 millones de dólares preferenciales para ser pagados en publicidad a la estatal Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA). El campeonato venezolano fue renombrado “Liga PDVSA” y los comerciales de la empresa inundaron las transmisiones de radio y televisión.

Por años, las autoridades habían vendido dólares preferenciales para que la LVBP los repartiera entre sus equipos y cumplir sus compromisos básicos, como el pago a peloteros extranjeros e importación de bolas, bates, uniformes e insumos médicos.

En Venezuela, las leyes establecen que los ciudadanos venezolanos deben recibir sus salarios en bolívares, bloqueando a los peloteros nativos de cobrar en dólares. No es casualidad que una gran cantidad de peloteros que ganan buenos salarios en Estados Unidos y Asia en el verano, se abstuvieran de jugar en su país.

De 110 peloteros venezolanos que vieron acción en el 2017 en las Grandes Ligas, un récord para el país, apenas 27 (el 25%) pisaron un terreno en la temporada 2017-18 de la LVBP, el porcentaje más bajo de la historia, de acuerdo a beisbolplay.com.

“Guao, cambia muchísimo. Cuando comienza la temporada acordamos un salario y cuando pasan dos o tres semanas, un mes, es mucho menos lo que percibimos”, dijo el antesalista Niumann Romero, quien jugó en las Grandes Ligas con Cleveland Indians y Boston Red Sox en 2009 y 2010..

“Trato de no pensar en esas cosas. A pesar de que todos tenemos familias, trato de no pensar en esas cosas y concentrarme en lo que es béisbol, concentrarme en poner un granito de arena para darle felicidad a mi país”, dijo.

“No es fácil, pero como profesional, como jugador me enfoco en eso y trato de dejar lo económico de un lado, no siendo fácil, porque todos tenemos familias”, agregó Romero.

“Primero que todo, en Venezuela uno juega para mantenerse bien físicamente y llegar en buena forma a los entrenamientos del próximo año”, dijo el inicialista Balbino Fuenmayor, uno de los bateadores más destacados de los Caribes en la Serie del Caribe.

“Es un poco difícil porque semana a semana, mes a mes, está la subida de la moneda, pero es algo que no puedes controlar”, agregó.

Fuenmayor, de 28 años, es un veterano de ligas menores que jugó en México el verano pasado, pero debido a su gran actuación en la temporada venezolana logró un contrato para jugar en la sucursal AAA de los Washington Nationals.

“Es difícil para un jugador que no juega en una liga alta y no percibe un buen salario entre marzo y septiembre el poder ayudar a su familia. Pero son cosas que no podemos controlar, hay que concentrarse en jugar béisbol, destacarse y conseguir un mejor contrato en el extranjero”, dijo el toletero.

El aumento desmesurado de los artículos básicos en períodos muy muy cortos y el desabastecimiento general del país, no solo afecta a los que ganaban en bolívares.

“Para quien gana en dólares es complicado también”, dijo López. “La inflación se tiene que detener o será difícil que el pelotero venezolano pueda jugar en el país”, agregó.

 “El impacto de la crisis no solo afecta los salarios. Los bienes y servicios se han deteriorado. Los hoteles han bajado, nos accidentamos hasta tres veces en una gira debido al mal estado de los autobuses. El chofer también es el mecánico del bus”, dijo López, tras la eliminación de su equipo en la Serie del Caribe.
Los Criollos de Caguas de Puerto Rico derrotaron 6-3 a los Caribes, el miércoles, en la primera semifinal del campeonato que enfrenta cada febrero a los equipos campeones de los torneos invernales de Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, México y Venezuela.

La edición del 2018 estaba programada para jugarse en Barquisimeto, Venezuela, pero la crisis obligó a los organizadores a mudar el evento a Guadalajara por primera vez. El plan es que la serie se realice en territorio venezolano en febrero próximo.

“Ojalá las cosas mejoren, por el bien del béisbol venezolano y para que podamos tener la Serie del Caribe”, dijo López.


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